jueves, 2 de julio de 2009

Sinestesia

Este corto de Terri Timely trata, como su nombre lo indica, sobre la confusión de sentidos, y tiene una estética y una factura que nos trae inmediatamente a Svankmajer a la memoria.
Según Wikipedia: “La sinestesia es la mezcla de impresiones de sentidos diferentes. Un sinestético puede, por ejemplo, oír colores, ver sonidos, y percibir sensaciones gustativas al tocar un objeto con una textura determinada. La sinestesia es un efecto común de algunas drogas psicodélicas, como el LSD, la mescalina o algunos hongos tropicales (…) Un sinestético puede ver un rojo con mayor intensidad cuando un sonido se vuelve más agudo, o tocar una superficie más suave le puede hacer sentir un sabor más dulce”.*

¿Como sabe el sonido de un color? ¿Cuántas vocales hay en el aroma de una textura sólida? Estas son, quizás, algunas de las tantas preguntas que se planean los realizadores de este corto, lamento decirles que no hallaran una respuesta.... pero sí un deleite visual.

Prot.: Pearl Wong, Larry Kitagawa, Jordan Gimkan. Production manager: Alex Beckman.
Director de fotografía: Donovan Sell.
Dirección artística: Na Young Kim.
Iluminación: Joe Mendoza.
Musica y sonido: Rich Bologna.
Sonido: Jake Shea.
Estilista: Jessica Hanson.
Asistente: Jeff Lamb.
Colorista: Carey Burens.
Asistente de camara: Jeremy Wong.
Grip electric: Drew Nelson, Kieth Pikus, Dan Witrock.
Efectos especiales: Bow Wow Productions.



* Pecado nº1 de esta nota: Wikipedia se ha convertido en una fuente más confiable que mi diccionario Larousse Ilustrado.

Jeff Soto





PROFILE: Jeff Soto
De dónde viene: California
Data: Si bien empezó como casi todos los artistas californianos de la mano del grafitti y del arte urbano terminó graduandose con honores en el Art Center College of Design.
Laburos: ilustraciones, cómics y pinturas murales

Técnicas y materiales: Se apoya mucho en el diseño gráfico, le gusta trabajar sobre madera
Su locura artística se mueve alrededor de: sus propios conflictos de la naturaleza y la ecología remixados con el movimiento consumista destructivo de la sociedad actual
Estilo: un poco neosurrealista, con un touch de su época grafitera y un claro concepto gráfico en cada una de sus obras. La trayectoria del color se palpa a través de los años a medida que su paleta se va perdiendo colores vivos, para transformar sus obras en borrones apocalípticos de gran belleza y expresión armónica de luz, forma y color.
A dónde va: Ustedes dirán...

viernes, 26 de junio de 2009



Les comunicamos que nuestra empresa no ha logrado llegar a un acuerdo con la propietaria de la frecuencia 107.9 Radio Panda, para la continuidad de Kabul en dicho dial, por lo cual dejaremos de emitir Kabul a fin del presente mes. Esperamos a la brevedad poder llegar algún acuerdo con una nueva frecuencia que nos permita volver al aire con nuestra propuesta.
Desde ya queremos agradecer a todos nuestros fieles oyentes que nos apoyaron durante esta etapa, con los cuales esperamos restablecer el vinculo ni bien volvamos al aire en un nuevo dial.


Daniel Grinbank
Es muy loco pensar que ese espacio que ocupaba mis oídos en medio del tránsito yendo de la cama a la facu o al laburo estará ocupado por música tan o más descartable que un forro o algo así... (perdón por el exhabrupto, pero no se me ocurre algo más descartable y necesario que eso).
Éstos últimos minutos con el dial al oído me han hecho pensar que estamos en un mundo de plástico (o peor aún de latex??!) que nos generan espacios, a veces buenos y a veces malos, que sin darnos cuenta nos hacemos propios y cuando ya no podemos "poseerlos" porque se desgastan (como este "negocio") o porque nos los quitan nos damos cuenta de que detrás de ellos hay nada menos que un vacío, pero, aun así, todo es reemplazable... hoy, hasta las 20.00hs "música de la buena", luego, a partir de las 20.59..... el letargo del vacío o volveremos a escuchar las canciones de Xuxa???

lunes, 15 de junio de 2009

Lo uno es absolutamente falso, lo otro lo es accidentalmente.
Aristóteles

sábado, 6 de junio de 2009

domingo, 31 de mayo de 2009

Eté sur la Côte




Une fin d'après-midi au frais
Sous la tonnelle
Un air de jamais vu
La vie est belle
Les vagues et les rouleaux
Le vent dans les ombrelles
J'avoue, les pieds dans l'eau,
La vie est belle
Ainsi soit-elle

Un été sur la côte
Toujours l'un près de l'autre
Un air des années trente
Un été sur la côte
Un voilier, même un yacht,
La mer
Son onde lancinante

Un baiser sur le sable
Et l'amour indicible
Est certes périssable
Puisqu'il décide
D'oublier les orages
De rejouer la belle
Et même si c'est dommage
Ainsi soit-elle
La ville est belle

Un été sur la côte
Toujours l'un près de l'autre
Un air des années trente
Un été sur la côte
Un voilier, même un yacht,
La mer
Son onde lancinante


Benjamin Biolay, síndrome de sofisticación y romanticismo, puros, escondidos en su voz masculina y sensual. Trae aquellos recuerdos encajonados de los mejores años de la chanson française a través de este álbum lleno de nostalgias kennedianas. Porque, si no fuese por Rose Kennedy, en ningún otro album se hubiesen fusionado tan perfectamente las sutilezas ideológicas como los ambientes recreados a través de la voz de Biolay.
Nada de singles, solo una sencilla confluencia de trece canciones que envuelven a quien las escucha en una atmósfera de melancolía y romanticismo.
Un disco, en definitiva, que se disfruta imaginando mirar el Sena desde Pont Neuf bajo el spleen parisino, y, por qué no, bajo el calor del sol de invierno en algún cafetín de Recoleta.

martes, 26 de mayo de 2009

A llorar a otra parte

Llorando
de cara a la pared
se apaga la ciudad

Llorando
Y no hay más
muero quizas
Adonde estàs?

Soñando
de cara a la pared
se quema la ciudad

Soñando
sin respirar
te quiero amar
te quiero amar

Rezando
de cara a la pared
se hunde la ciudad



En la voz de Lhasa están alojados los sonidos del mundo. Siguió esa vocación de sus padres por recorrerlo todo y encarnó en su propio andar esa sed de tribalidad.
Porque si una característica en particular atravesó aquel matrimonio "cultural" (papá maestro, mamá fotógrafa) fue el no lugar, la errancia y ausencia de las fronteras que en Big Indian, un pueblito montañés de Nueva York, dieron luz a Lhasa, quien, a su vez, dejó engendrar en su voz este disco maravilloso: La Llorona (1997), la historia de un amor que no es un amor a secas, sino más bien un signo de venganza, seducción, revancha y tragedia.

De aquellos pedacitos de mitologías y folklore latinoamericano, una neoyorquina supo hacer una lírica.